Cuba no es prioridad para Biden y ni en EEUU ni en la isla se ilusionan con cambios
El presidente de Estados Unidos hizo campaña con la promesa de promover "una nueva polÃtica" hacia la isla, pero a seis meses de haber asumido no cambió ni una coma de las sanciones y restricciones impuestas por Donald Trump.
16/07/2021
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo
campaña con la promesa de promover "una nueva polÃtica hacia Cuba",
pero a seis meses de haber asumido no cambió ni una coma de las sanciones y
restricciones impuestas por Donald Trump y su Gobierno ha dejado claro que,
aunque el tema está "en revisión", no es una prioridad.
Las protestas de esta semana en Cuba revitalizaron los reclamos en la
región y el mundo para que Estados Unidos ponga fin a seis décadas de embargo
comercial contra la isla, pero las señales que ha emitido Biden no
parecen indicar que ningún cambio significativo esté en sus planes.
"Biden no es Barack Obama en la polÃtica hacia Cuba... el momento polÃtico
cambió de forma importante, se cerró mucho el espacio polÃtico porque el
Gobierno cubano no ha respondido de ninguna forma y, de hecho, la opresión en
contra de los cubanos es peor aún hoy de lo que tal vez fue durante la
administración (de George) Bush", afirmó en abril Juan González, el
principal asesor de la Casa Blanca para la región, en una entrevista con la
cadena CNN, reforzando la idea de varios funcionarios estadounidenses de que
fue el Gobierno cubano el que "perdió" la oportunidad de abrirse en
2015 y 2016, y no Trump quien dinamitó el proceso desde 2017, como interpretan
las autoridades de la isla.
Esta semana, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, aseguró que están
"analizando de cerca" cómo pueden "ayudar de manera
humanitaria" a los cubanos, y luego el propio Biden se dijo
"dispuesto a donar cantidades significativas de vacunas", pero puso
como condición que las administrara "una organización internacional",
un requisito que no impuso en ninguna de las donaciones de dosis que hizo hasta
ahora.
La respuesta llegó rápido y de parte de su par cubano, Miguel DÃaz-Canel, quien volvió a pedirle lo mismo que le viene pidiendo hace seis meses: dar marcha atrás con las sanciones de Trump y terminar con el embargo.
Pero aún si el tema volvió a estar en el centro de la agenda polÃtica de ambos paÃses y la región, ni en La Habana ni en Washington creen que haya grandes cambios en el horizonte y mucho menos alguna posibilidad de volver a uno de los puntos centrales del legado de Obama: el acercamiento a Cuba y el inicio de una normalización de las relaciones bilaterales, que quedó en los hechos trunca con la polÃtica de su sucesor en la Casa Blanca.
"Biden no tiene una retórica activa como Trump, no hay nuevas sanciones, solo se mantiene lo que estaba sin agregar nada nuevo. La retórica ha bajado un poco, concentrada en las crÃticas a las supuestas violaciones de derechos humanos, desde el punto de vista de EEUU. Pero mientras tanto, la burocracia sigue ejecutando las órdenes que están dadas: mantener la presión económica y a Cuba en todas las listas negativas", explicó a Télam Raúl RodrÃguez RodrÃguez, director del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre EEUU de la Universidad de la Habana.
"Hace 15 dÃas se habló de que EEUU podÃa hacer cambios unilaterales, sin pedir nada a cambio ni abrir un diálogo, que básicamente son sus promesas de campaña. Pero nada sucedió. Para este presidente la polÃtica interna va primero, su legado no está vinculado a Cuba", agregó el académico cubano y enumeró las tres principales promesas de campaña.
Primero, permitir que los estadounidenses viajen a Cuba con licencia especial de viajes llamados pueblo a pueblo, una opción que Trump suspendió; segundo, quitar los topes y restricciones a las remesas que pueden ser enviadas a la isla, y tercero, reactivar las reunificaciones familiares.
Todas estas son medidas que están por fuera del embargo y
pueden ser tomadas por decreto, sin necesidad de pasar por el Congreso. Sin
embargo, eso no significa que no tendrÃan un costo polÃtico para Biden.
"Hasta ahora el presidente no hizo nada de esto. Ha sido extremadamente
cauto. Y, aunque las protestas que explotaron el domingo pusieron a Cuba de
vuelta en la agenda, también hicieron más difÃcil impulsar cambios
significativos. Esto se debe a la polÃtica interna en EEUU", explicó
a Télam Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un centro de
pensamiento en Washington que acerca a una parte importante de la
élite polÃtica latinoamericana con el establishment estadounidense.
"Biden teme que si levanta las sanciones, le dará más munición a los
republicanos para que digan que es débil con el régimen en un momento en que el
Gobierno está reprimiendo las protestas. No importa si es verdadero o no, asÃ
se presentará. Le preocupa la polÃtica en Florida y no quiere irritar a los
cubanos-estadounidenses en el Congreso, especialmente a Bob Menendez, el
presidente de la Cámara de Relaciones Exteriores del Senado, que es
extremadamente importante para sus prioridades en polÃtica exterior como China,
Rusia e Irán", continuó.
Robert Menendez es demócrata, durante el Gobierno de Obama fue muy crÃtico de
varias polÃticas, especialmente de su acercamiento a Cuba, y hoy está en una
posición mucho más poderosa, en un Senado empatado.
Por eso, RodrÃguez RodrÃguez también destacó que "Biden no se puede
arriesgar a perder el voto de Bob Menendez" y comparó este contexto
polÃtico interno de Biden con el de Obama cuando anunció el descongelamiento de
las relaciones con Cuba: "También lo propuso en la campaña, pero
en la práctica no lo hizo hasta después de noviembre de 2014, cuando él ya
habÃa perdido el control de las dos cámaras (del Congreso). Era el final de su
mandato, un presidente que no se iba a reelegir y que ya no tenÃa nada que
perder."
Ambos analistas también coincidieron en otro contexto que cambió en esta última
década: la región.
"En 2012, todos los paÃses en la región, inclusive aquellos inclinados un
poquito más a la derecha, le dijeron a EEUU que si Cuba no iba a la cumbre de
las Américas de Panamá, no habÃa cumbre. HabÃa consenso general en el
continente de que la polÃtica del bloqueo económico era errada y habÃa que
cambiarla. Ese contexto hoy no lo tenemos", opinó el académico cubano.
Shifter también ve una relación de fuerza distinta.
"En 2015, habÃa una sensación de que el acercamiento también ayudarÃa a
las relaciones entre EEUU y América Latina porque Cuba era un tema en la agenda
regional. Pero hoy estamos en un momento muy distinto en América Latina. Creo
que el Gobierno de Biden no ve ningún beneficio polÃtico para levantar las
sanciones", analizó, y agregó que el efecto del abrumador rechazo anual en
la ONU al embargo estadounidense se ha vuelto "mÃnimo y fugaz".
Fuente:telam.com.ar


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