Un voluntariado reconstruye historias de estudiantes y docentes universitarios perseguidos en la Dictadura
Este trabajo se vio posibilitado por convenios de colaboración cientÃfica firmados desde 2014 entre la Facultad de Humanidades, organismos de memoria y el Ministerio Público Fiscal.
23/03/2026
En el marco de los 50 años del último golpe de Estado en
Argentina, el trabajo sostenido de investigadores de la Universidad Nacional de
Santiago del Estero (UNSE) vuelve a cobrar relevancia, no solo por su aporte en
los juicios por delitos de lesa humanidad en la provincia, sino también por su
proyección hacia las nuevas generaciones a través de iniciativas de formación y
voluntariado.
Asà lo destacó la antropóloga Pilar Velázquez Jozami,
becaria doctoral del equipo de Estudios en Derechos Humanos del el Instituto de
Estudios para el Desarrollo Social (Indes), quien coordina el voluntariado
“Historias Recuperadas”, una propuesta orientada a reconstruir trayectorias de
estudiantes y docentes universitarios que fueron perseguidos, expulsados o
cesanteados durante la última dictadura.
“El aporte de los investigadores de la universidad a los
juicios se remonta a hace muchos años y ha sido fundamental”, explicó Velázquez
Jozami en diálogo con Radio Universidad. En ese sentido, detalló que la
participación se estructuró en distintos niveles: la reconstrucción del
contexto histórico de la dictadura en Santiago del Estero, la identificación de
responsables y cadenas de mando, y la elaboración de informes y peritajes que
contribuyeron al desarrollo de las causas judiciales.
Además, subrayó que integrantes de la universidad
participaron como “testigos de concepto” en los juicios, aportando marcos
interpretativos desde las ciencias sociales que permitieron ampliar la
comprensión jurÃdica de los hechos.
Este trabajo se vio posibilitado por convenios de
colaboración cientÃfica firmados desde 2014 entre la Facultad de Humanidades,
organismos de memoria y el Ministerio Público Fiscal, en un proceso que también
estuvo acompañado por polÃticas públicas de acceso a la información y desclasificación
de archivos.
En ese marco, el voluntariado impulsado junto a la Comisión
de la Memoria del CONICET propone trasladar esa experiencia al ámbito
formativo, acercando a estudiantes -incluso del nivel secundario- a los
procesos de investigación en derechos humanos.
“Nos interesa despertar la curiosidad y el compromiso de
quienes no vivieron esa etapa, encontrar formas de que puedan identificarse con
esas historias”, señaló la investigadora.
El trabajo del equipo incluyó el análisis de documentos desclasificados
de la ex SecretarÃa de Inteligencia del Estado (SIDE) y del archivo de la D2,
asà como entrevistas a ex presos polÃticos. A partir del cruce de estas
fuentes, se lograron identificar al menos 27 casos de docentes y estudiantes de
la UNSE que fueron vÃctimas de persecución durante la dictadura.
Los documentos analizados -actas, legajos, expedientes e
informes de inteligencia- permitieron reconstruir no solo las trayectorias
individuales, sino también las lógicas de funcionamiento del aparato represivo
en la provincia. “Los archivos son prueba de las relaciones de poder y de cómo
se operativizó la represión. En muchos casos, esos informes eran el sustento
para posteriores detenciones o secuestros”, explicó.
Una de las particularidades del voluntariado fue su carácter
formativo: estudiantes de SociologÃa y Trabajo Social participaron en
instancias de entrevistas, análisis documental y cruce de información con
registros oficiales, accediendo por primera vez a herramientas concretas de
investigación.
“Fue una experiencia muy rica, porque no solo trabajaron con
fuentes diversas, sino que también pudieron aprender a interrogar los archivos,
a analizarlos como objeto de estudio en sà mismo”, destacó Velázquez Jozami.
En un contexto donde el debate sobre la memoria sigue vigente, desde el equipo subrayan la importancia de sostener estas lÃneas de trabajo. “Hay una necesidad de seguir construyendo memoria, verdad y justicia, y de transmitir estas experiencias a las nuevas generaciones, para que puedan comprender la magnitud de lo ocurrido”, concluyó.

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