Norma Tamer: “Necesitamos una transformación social que reconozca a las personas mayores”
Tamer señaló que el aumento de la esperanza de vida plantea nuevos desafíos sociales y culturales, entre ellos la necesidad de garantizar una vejez digna, libre de discriminación y maltrato.
14/06/2026
En el marco del Día Mundial de la Toma de Conciencia del
Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora cada 15 de junio, la
coordinadora del Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM) de la Universidad
Nacional de Santiago del Estero, Norma Tamer, destacó la necesidad de construir
una sociedad más inclusiva, que reconozca el valor y el aporte de las personas
mayores.
Tamer señaló que el aumento de la esperanza de vida plantea
nuevos desafíos sociales y culturales, entre ellos la necesidad de garantizar una
vejez digna, libre de discriminación y maltrato. En ese sentido, explicó que
desde el PEAM y la universidad se trabaja no solo en la visibilización de las
distintas formas de abuso hacia las personas mayores, sino también en la
promoción del buen trato y la integración social.
“Nosotros trabajamos desde otra perspectiva, que sería el
buen trato y la inclusión de los adultos mayores”, afirmó durante una
entrevista en Radio Universidad, al remarcar que la transformación de estas
realidades requiere un compromiso colectivo que involucre a toda la sociedad.
La coordinadora recordó además que el PEAM acaba de superar
las tres décadas de trayectoria en la UNSE, convirtiéndose en una experiencia
pionera a nivel nacional. “Hemos sido protagonistas de una transformación
interna en la universidad y también de un importante impacto social y
cultural”, expresó.
Tamer sostuvo que todavía persisten numerosos prejuicios
vinculados a la vejez y advirtió que el maltrato no se limita a situaciones
físicas o psicológicas. “También existe el maltrato económico y otras formas
más sutiles, como no darles voz o invisibilizarlos”, señaló.
En esa línea, cuestionó las barreras que muchas veces se
imponen a partir de la edad cronológica. “Todavía existe la idea de que, por
haber cumplido determinada edad, una persona ya no puede hacer ciertas cosas.
Sin embargo, hoy los adultos mayores demuestran que tienen capacidades,
proyectos y mucho para aportar a la vida cultural y social de nuestras
comunidades”, afirmó.
Espacios intergeneracionales
Uno de los aspectos que Tamer destacó especialmente es el valor de las
experiencias intergeneracionales que impulsa el PEAM dentro de la universidad.
Como ejemplo, mencionó talleres en los que participan personas de distintas
edades, desde jóvenes estudiantes hasta adultos mayores de más de 80 años.
Entre esas propuestas sobresalió un taller de producción
audiovisual desarrollado durante el año pasado, donde los participantes
trabajaron de manera conjunta en la realización de cortometrajes. Según explicó,
estas experiencias permiten derribar prejuicios y generar aprendizajes mutuos.
“Los jóvenes descubren capacidades y experiencias que
desconocían, mientras que los adultos mayores encuentran nuevos desafíos y
oportunidades para seguir aprendiendo”, señaló.
Una universidad abierta
La coordinadora remarcó que la presencia de las personas
mayores en la universidad constituye una verdadera política de inclusión. “No
se trata de reunir mayores con mayores, sino de integrarlos en un territorio
tan importante como la universidad, donde pueden desarrollar nuevos
aprendizajes, compartir experiencias y construir proyectos junto a otras
generaciones”, indicó.
Asimismo, destacó el crecimiento sostenido de la
participación en las actividades del programa y el interés que despiertan las
nuevas propuestas formativas. Entre ellas mencionó talleres vinculados al uso
cotidiano de la inteligencia artificial, horticultura, teatro y dramaturgia.
“Una de las participantes nos decía que el solo hecho de
atravesar la puerta de la universidad ya la hacía sentir distinta. Eso
demuestra el valor que tiene este espacio para las personas mayores”, relató.
Finalmente, Tamer invitó a toda la comunidad a sumarse a la
reflexión que propone esta fecha y a transformar esa reflexión en acciones
concretas. “Necesitamos construir colectivamente una transformación social y
cultural. La escucha activa, la participación y el reconocimiento de las
personas mayores son fundamentales para lograr una sociedad más inclusiva”,
concluyó.

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