Investigadores de la UNSE recomiendan el uso de flora santiagueña para aliviar afecciones respiratorias
Especialistas destacan el valor del conocimiento ancestral y su respaldo científico para tratar síntomas comunes del invierno como la tos y la irritación de garganta.
08/07/2026Ante la llegada de las bajas temperaturas y el aumento de
enfermedades respiratorias, investigadores de la Universidad Nacional
de Santiago del Estero (UNSE) continúan trabajando en el rescate y la
valorización de los saberes populares vinculados al uso medicinal de la flora
nativa, una línea de investigación que busca preservar conocimientos
ancestrales y generar información científica accesible para la comunidad.
El docente e investigador de la UNSE, Manuel Palacio,
explicó que Santiago del Estero posee una enorme riqueza vegetal y
que muchas de las especies presentes en el territorio son utilizadas
tradicionalmente para aliviar distintos problemas de salud.
“En la flora santiagueña tenemos relevadas alrededor
de 1.200 especies y cerca de 300 poseen algún tipo de aplicación
medicinal. Es un número muy importante y refleja la riqueza del
conocimiento popular que existe en nuestra provincia”, señaló en una entrevista
brindada a Radio Universidad.
Palacio integra un equipo de investigación que desde hace
más de una década trabaja en el relevamiento de la flora nativa y sus usos
populares. El objetivo principal es documentar, preservar y difundir
los saberes construidos por generaciones de pobladores rurales y
comunidades locales.
“Nosotros trabajamos fundamentalmente sobre el saber local y
la medicina doméstica. Creemos que existe una práctica sostenida en el tiempo
que respalda el uso de muchas plantas medicinales y por eso consideramos
importante rescatar ese conocimiento”, explicó.
Entre las especies recomendadas para esta época del año, el
investigador destacó al chañar, considerado una de las plantas más
utilizadas para aliviar afecciones respiratorias como la tos, la bronquitis o
las molestias de garganta.
“El chañar se utiliza desde hace muchísimo tiempo. De su
corteza se preparan infusiones y sus frutos también pueden consumirse en forma
de arrope, jaleas o mermeladas. Son preparados que ayudan a aliviar
molestias de garganta y síntomas respiratorios”, indicó.
Asimismo, mencionó otras especies presentes en la provincia
que forman parte del conocimiento medicinal popular, como el mistol,
cuyos frutos son utilizados de manera similar al chañar; la jarilla,
empleada para baños o lavados corporales que ayudan a combatir los efectos del
frío; y las flores del palo borracho blanco o yuchán, utilizadas
tradicionalmente para aliviar la tos y otras afecciones respiratorias.
También señaló el uso del llantén y del quimpi,
hierbas que crecen durante el invierno en jardines, plazas y espacios verdes, y
que suelen prepararse en infusiones para tratar cuadros de tos.
Durante la entrevista, Palacio remarcó la importancia
de utilizar correctamente las plantas medicinales y recomendó
siempre identificar las especies a través de su nombre científico antes de
consumirlas.
“El nombre común puede variar y utilizarse para distintas
plantas. Por eso es fundamental conocer la identidad botánica de la especie
para evitar errores y garantizar un uso adecuado”, advirtió.
En ese sentido, destacó que el Jardín Botánico de la
UNSE mantiene abiertas sus vías de consulta para quienes necesiten
orientación sobre identificación de especies o usos tradicionales.
El investigador explicó además que el equipo continúa
desarrollando proyectos vinculados al relevamiento de la flora santiagueña, sus
aplicaciones medicinales y otros usos tradicionales.
“Llevamos más de diez años trabajando en el estudio de la
flora nativa y sus usos populares. Actualmente estamos preparando un curso
abierto sobre plantas medicinales nativas para seguir compartiendo
estos conocimientos con la comunidad”, adelantó.
La labor desarrollada por los investigadores de la UNSE
constituye un ejemplo del aporte de las universidades públicas a la
generación de conocimiento con impacto directo en la sociedad. En un
contexto complejo para el sistema científico nacional, marcado por
restricciones presupuestarias y dificultades para sostener proyectos de
investigación, iniciativas como las que impulsa el Jardín Botánico de la
universidad permiten preservar saberes locales, fortalecer la
divulgación científica y promover el uso responsable de los recursos naturales.
Además de su valor académico, estos trabajos contribuyen
a rescatar parte del patrimonio cultural santiagueño, poniendo en
diálogo el conocimiento científico con las prácticas y experiencias acumuladas
por generaciones de pobladores del territorio.

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